Esta investigación, realizada por la Red Chile contra la Violencia hacia las Mujeres, entre 2010 y 2012, contribuyó a develar la especificidad del femicidio y los patrones culturales comunes en las agresiones machistas: sentido de propiedad sobre la vida de las mujeres, control y poder sobre su cuerpo, misoginia.
Un fortalecimiento sostenido en el tiempo de las luchas sociales, requiere de la existencia de un actor colectivo con capacidad de desarrollar una reflexión autónoma sobre los escenarios que le toca enfrentar, y sobre las posibilidades que éstos abren o cierran. Sin lugar a dudas, en un movimiento como el estudiantil, donde existe una rotación constante de sus bases y dirigentes sociales, esto es un proceso complejo.