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Creator: Anna Kruip. Creative Commons License LogoEsta imagen está bajo la licencia de Creative Commons License.

Desde hace ya más de dos décadas, los países del Cono Sur gozan de una estabilidad notable en prácticas democráticas básicas como elecciones presidenciales y parlamentarias periódicas, cambios regulares de los gobiernos de turno y una libertad de prensa formal. 

Sin embargo, y sin obviar particularidades regionales y nacionales, en el día a día la calidad de las democracias es percibida por sus ciudadanías como deficiente: un fuerte presidencialismo que reduce el rol de los parlamentos, el funcionamiento a veces insatisfactorio de los poderes judiciales y de las fuerzas de seguridad, la reducida posibilidad de participación ciudadana en procesos de decisión política, la escasa o desigual oferta de sistemas de salud pública y educativos accesibles y de políticas públicas de contención social. Además, los mercados y sistemas mediáticos altamente concentrados no reflejan el pluralismo político y cultural de las sociedades, así como también se expresa la insatisfactoria equidad de género en altos niveles de violencia hacia mujeres y una baja representación de las mujeres en puestos directivos en los ámbitos político y económico.

Uno de los mayores desafíos para los sistemas democráticos en época de cambio climático y crisis global lo constituye la persistente marginalización de amplios –y a veces mayoritarios– sectores de la ciudadanía, de los pueblos originarios y de sectores de bajos recursos, que conlleva también una exclusión del sistema democrático y significa una limitación de facto en el ejercicio de sus derechos.  Estas limitaciones son percibidas con progresiva inquietud y son objeto de crecientes demandas políticas de múltiples movimientos ciudadanos y sociales que nacieron en todos los países del Cono Sur en los últimos años.

Cada vez se violan más los derechos humanos y las libertades fundamentales en todo el mundo. El número de países en que las personas y sus organizaciones se enfrentan a importantes restricciones y se ven privadas de su derecho a participar en la formación de sus sociedades, no cesa de aumentar. La Carta tiene como objetivo apoyar a las organizaciones de la sociedad civil como activistas en todo el mundo en su trabajo por sus derechos y la libertad de acción y exigir a los gobiernos de garantízarlos.

Marcha en defensa de La Ley de Medios - Argentina  Argentina, Congreso de La Nación, 16/12/2015

Beatriz Busaniche*

En diciembre de este año se cumple el primer año de la gestión del gobierno de Mauricio Macri. Pasado el momento de bonanza y confianza con el que cuenta todo gobierno que recién inicia una gestión, los últimos tropezones en el congreso y el estancamiento de la economía aparecen como los primeros aspectos de preocupación para el oficialismo. Sin embargo, desde una perspectiva de Derechos Sociales, Económicos y Culturales, y desde los principios de Derechos Humanos la gestión ha marcado un punto de inflexión.

Por Sonia Tessa y Dahiana Belfiori*.

Como si estuviéramos ante una autopista, el tránsito del primer año del gobierno de Mauricio Macri en la Argentina podrá recordarse en dos dimensiones que no se tocan o que apenas confluyen en algún cruce. En una de las vías, la propia gestión gubernamental tomó por varias medidas que horadaron derechos, lo que siempre significa una mayor afectación para las poblaciones más vulnerables. Por la otra vía, 2016 también fue el de la mayor movilización del movimiento de mujeres y feministas, lesbianas y trans en la historia argentina

Creator: Andrés Labbé. Creative Commons License LogoEsta imagen está bajo la licencia de Creative Commons License.

Los paises del Cono Sur basan sus economías y su desarrollo sobre todo en actividades relacionadas directa- o indirectamente a la exportacion másiva de bienes naturales, primordialmente en los sectores de minería y agricultura. La profundización de esta estructura económica ha sido una causante principal del proceso de deterioro y destrucción ambiental, y a su vez, es fuente de conflictos e inequidades sociales, económicas y políticas que se generan en los territorios.

La región enfrenta desafíos globales comunes como la creciente demanda energética, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la expansión de los emprendimientos a gran escala y la profunda desigualdad. Por eso apoyamos procesos políticos y sociales de construcción de estrategias inovadoras que impulsen el debate sobre sustentabilidad en toda la región y, a la vez, establezcan una base común para el proceso de búsqueda y construcción de alternativas para una transición socioecológica.

El enfoque del trabajo de la Fundación Heinrich Böll en el ámbito de la ecología es social y político, porque entendemos que la democracia participativa es una estrategía clave para resolver pacíficamente y de forma igualitaria problemáticas y conflictos mediante mecanismos de distribución de poder y control social que permitan establecer, desde los territorios, una definición del modo de vida que se desee alcanzar. Los territorios - como espacios de relaciones sociales, políticas y culturales- deben establecer procesos democráticos de definición de modos de vida, y actividades productivas.

por

Lili Fuhr*.

La política convencional, por definición, no está bien preparada para imaginar un cambio radical. Pero el pasado diciembre, en París, 196 gobiernos llegaron a un acuerdo sobre la necesidad de limitar el calentamiento global a no más de 1,5 °C sobre los niveles preindustriales, un objetivo que promete generar precisamente esa transformación. Alcanzarlo obligará a superar serios obstáculos políticos, de lo que da muestra el hecho de que algunos proponen soluciones que terminarán haciendo más mal que bien.

Por Darío Aranda*

El primer año del nuevo gobierno mostró continuidad y profundización del modelo extractivo. Beneficios para el agronegocios y la megaminería. Desfinanciamiento, vulneración de derecho y criminalización para campesinos, indígenas y asambleas socioambientales.

Los cambios políticos y sociales en la Argentina, están abriendo un escenario agropecuario que se complejiza aún más en un camino que se viene potenciando a través del fomento a la agricultura industrial intensiva, desde hace poco más de dos décadas ininterrumpidamente.

Creator: Daniel Hernández P.. Creative Commons License LogoEsta imagen está bajo la licencia de Creative Commons License.

El crecimiento económico es el motor de la estrategia de desarrollo de la región, ya que es concebido como un mecanismo de generación de recursos para la política social y una forma eficaz de creación de empleo y reducción de pobreza. Pese a los avances en calidad de vida y caída en la pobreza, la mala distribución del ingreso permanece inalterada. La concentración económica no solo genera impactos comerciales o productivos, sino que también impide la incorporación de nuevos actores, atracción de nuevas tecnologías o diversificación productiva. Al mismo tiempo, los monopolios se transforman en actores políticos que detentan altas cuotas de poder.

En este proceso la región avanza a dos velocidades: rápido en la estrategia productiva y comercial orientada al mercado, pero lentamente en el desarrollo de una institucionalidad política y social que permita equilibrar relaciones de poder y corregir las deficiencias e impactos generados por las actuales estructuras productivas y caracteristicas de las economías.

En este sentido, es clave para la región desarrollar nuevas estrategias económicas que permitan abordar los desafíos del futuro con políticas innovadoras, inclusivas, y sustentables. Para lograrlo, es necesario que todas y todos los actores sociales sean parte del debate sobre las opciones de desarrollo que se desean para los países de la región.

Muchas cosas parecen cambiar en el mundo con Donald Trump y en parte es cierto, pero al ver el asunto desde América Latina hay un patrón que determina la relación con la potencia del Norte del continente y que mantiene continuidad desde hace casi dos siglos: la llamada doctrina Monroe, dictada por el presidente homónimo en 1823, que propugnaba la no intervención de las potencias europeas en los países del continente recién independizados de ellas. Esta idea, con una retórica inicial casi altruista, derivó luego en la grosera e imperialista idea de América Latina como el “patio trasero” de Estados Unidos, repetida textualmente hace un par de años por el secretario de Estado de Barack Obama, John Kerry, durante un discurso ofrecido ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de su país.

Por Sergio Arelovich*.

Argentina ha inaugurado una nueva experiencia política. Es la primera vez en su historia que es presidida por una persona que, manifestándose ostensiblemente a favor de la libertad de mercado y la apertura externa indiscriminada, en contra de los derechos laborales, propiciando el retiro del estado como instrumento de atención de los más vulnerados y privilegiando la represión de la protesta social en nombre del orden, ha sido ungido por el voto popular.

Con el fin de fortalecer el debate sobre nuevas estrategias feministas con sus reflexiones y críticas sobre los feminismos en Chile desde la Unidad Popular hasta la transición, la Fundación Heinrich Böll Cono Sur, invitó a la destacada investigadora feminista, Verónica Schild, a dialogar e intercambiar sus experiencias con diversas representantes de las nuevas fuerzas emergentes.

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