
El fin de semana pasado se realizó en Buenos Aires, Argentina, la Cuarta Acción Internacional de la Marcha Mundial de Mujeres. El encuentro que reunió a mujeres de diversas organizaciones y movimientos sociales, campesinos, indígenas y de trabajadoras de las diferentes provincias de Argentina además de participantes de Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Colombia y Turquía, tuvo por fin fortalecer la articulación de acciones en el Cono Sur para la lucha regional en la defensa de los territorios, el cuerpo y el trabajo de las mujeres.
El foco fue la resistencia a los avances de las transnacionales del agronegocio y el extractivismo, así como reflexionar acerca de las alternativas feministas para el cambio. El lema que acompañó al encuentro fue: “Seguiremos en marcha hasta que nuestros territorios, cuerpo y tierra sean libres”.
La lucha en defensa del agua, de la tierra, del aire, de la biodiversidad de los territorios ancestrales de los pueblos originarios, además de la causa por obtener la autonomía en el trabajo y de erradicar su precarización, fueron las temáticas más relevantes en este encuentro. Dentro de este contexto, se realizó una reflexión sobre la incidencia negativa que tiene el extractivismo sobre la vida de las mujeres y en el ecosistema. Siendo uno de los principales objetivos de esta jornada, generar propuestas para cambiar la realidad de desigualdad y poder que impera en la sociedad.
El primer panel del encuentro llamado: “Soberanía sobre nuestros cuerpos y territorios. Desafíos continentales” fue presentado por Alejandra Angriman, Secretaria de Género de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) Autónoma, quién agradeció la participación de mujeres de toda Latinoamérica en este Encuentro de Formación. Abrieron el evento, Nalu Faria de la Marcha Mundial de Mujeres de Brasil quien manifestó “hay que desmercantilizar nuestras sociedades, hay que trabajar en la recuperación de los bienes comunes y tenemos que ser capaces de formar una fuerza política que logre cambiar el sistema capitalista” y agregó “desde el feminismo tenemos que desnaturalizar que nuestro cuerpo esté al servicio de los hombres y del capital”.
Por su parte, Claudia Korol, de Pañuelos en Rebeldía de Argentina, mencionó entre otras cosas que “nos quieren convencer que el feminismo es cosa del pasado. Hay que pensar en un horizonte anticapitalista. Somos las mujeres las primeras que percibimos lo que ocurre sobre nuestros cuerpos, como cuando hablamos de los agrotóxicos, percibimos los efectos de la contaminación e nosotras y en nuestro hijos e hijas. O cuando hablamos del petróleo, del camino de la soja, del extractivismo, estamos hablando de lo que hacen sobre nuestros cuerpos, además afirmó que es necesario "recuperar la noción de historicidad, porque antes fue el saqueo de la Corona, después de las transnacionales pero ahora también están las translatinas".
Dentro de las actividades realizadas en esta jornada, destaca la proyección de un video documental en recordatorio a la Masacre de Trelew en agosto de 1972, cuando 16 militantes políticos y sociales fueron brutalmente fusilados en una dependencia de la Armada Argentina en la Patagonia Austral. También se recordó el femicidio deMelina Romero, una chica de 17 años asesinada brutalmente hace un año en Argentina.
Durante la tarde, se desarrollaron seis talleres en simultáneo, cuyas temáticas fueron: Soberanía sobre nuestros territorios y bienes comunes; La lucha contra la megaminería, el fracking, los hidrocarburos, las megarepresas y el déficil energético; El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y sexualidades; Violencia hacia las mujeres. Trata, explotación sexual, femicidio; Militarización: Criminalización y judicialización frente al avance del extractivismo y el modelo hegemónico en la región; Mujeres y trabajo. División sexual del trabajo, trabajo reproductivo, trabajo formal y precarizado. La economía del cuidado.
Al día siguiente, Se realizaron las reflexiones correspondientes a los talleres expuestos el sábado, además de la presentación del panel “Propuestas de abordaje feminista y construcción de alternativas para enfrenar la mercantilización de la vida”.
En el último día del encuentro, las mujeres marcharon hasta las oficinas de Monsanto lugar en el cual realizaron un acción de repudio ante esta multinacional que sigue buscando instalar plantas en América Latina. Allí bajo el sonido del micrófono y cortando la calle, mujeres de los diferentes países exigieron la salida de Monsanto de la región.
“Las mujeres paraguayas sufrimos las consecuencias de estas multinacionales que intentan acaparar nuestra vida. Digamos fuera al proyecto neoliberal de Monsanto, con sus semillas trangénicas y comida chatarra,”, manifestó la activista de Paraguay.
Por otra parte, Nalu Faría, expresó “El pueblo no necesita a Monsanto, necesita soberanía alimentaria. Las mujeres tenemos el rol histórico de cuidar las semillas. Por eso decimos no a Monsanto”.
Luego de esta intervención, el encuentro de tres días finalizó con otra marcha de las mujeres hasta la Casa de Neuquén en Buenos Aires, acompañando a Relmu Ñamku, integrante de la Comunidad Mapuche Winkul Newen, en la provincia de Neuquén, quien se encuentra acusada de intento de homicidio.
Relmu expresó que “en 2012, mientras nos encontrábamos en medio del entierro de una beba, se hizo presente una oficial de justicia para informar sobre una nueva orden de desalojo. Ella iba acompañada de efectivos policiales, integrantes de la petrolera Apache y topadoras. Entonces nos defendimos lanzando piedras y un día después me entero que la oficial de justicia me acusaba de haber lanzado una piedra que le lastimó su rostro. Quieren darme 15 años de prisión”. Relmu entregó una carta en la Casa de Neuquén poniendo de manifiesto la criminalización de la protesta social y la defensa de la vida en los territorios ancestrales.
El encuentro se realizó en el auditorio Eva Perón de Ate en Avenida Belgrano 2527 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, entre el 22 y 24 de agosto del presente año.