
La Directora de la Fundación Heinrich Böll, se refirió a los efectos de la ganadería industrial y las consecuencias que ha generado en temas como la pobreza y el hambre, el desplazamiento y la migración, el cambio climático y la biodiversidad, en el marco del lanzamiento del libro El “Atlas de la Carne. Hechos y cifras sobre los animales que comemos”, realizado el pasado 19 de mayo en Asunción, Paraguay.
La creciente demanda de carne de una población mundial que aumenta a un ritmo estimado en unos 73 millones de personas al año, está provocando conflictos ambientales y de producción insustentable a nivel mundial, según este libro.
El Cono Sur, es donde están los países con mayor producción industrial de ganado a nivel mundial, lo que está generando efectos sobre la siembra de monocultivos de granos a escala, los que incluyen un paquete de agrotóxicos que desequilibran el ecosistema y generan efectos nocivos en la salud de las personas y animales.
Paraguay es el sexto productor de ganado del mundo, donde existen grandes productores de alimentos para ganado, como la soja y el maíz, que tienen como destino mercados insaciables como el asiático y europeo. En los primeros cuatro meses del año 2015 las exportaciones de carne sumaron US $ 422 millones con Rusia y Chile como los principales destinos de carne vacuna.
En ese sentido, Elias Díaz Peña, coordinador general la organización Sobrevivencia-Amigos de la Tierra, explicó el vínculo entre la producción extensiva de la carne y la expansión de la agroindustria. Díaz indicó que en el Paraguay “la producción de soja es un negocio que requiere de grandes zonas de monocultivo y la utilización de agrotóxicos que perjudican la salud de la población”. Esto está destruyendo los bosques y la diversidad, desplazando a los campesinos y a las comunidades indígenas a las áreas rurales y acabando con el trabajo rural y la agricultura familiar y campesina".
El consumidor no es consciente de las implicaciones que está acarreando la producción industrial de carne, es por esto que la investigación, realizada por 21 colaboradores de diferentes formaciones y organizaciones del mundo, permite informar y dar alternativas al momento de tomar decisiones sobre la compra y la ingesta de la carne.
Bajo este planteamiento, la directora de la Fundación Heinrich Böll, Ingrid Wehr, explicó que comprar la carne en un supermercado a bajo precio no es solamente una decisión personal sino una “decisión política”, ya que además de riesgos para la propia salud por el uso de glifosato en la producción de forraje “la producción industrializada de carne tiene un impacto territorial, puede perjudicar a las personas en otras partes del planeta afectadas por fumigaciones y provocar el desplazamiento de pueblos desde sus tierras y migraciones hacía centros urbanos"
Wehr, afirmó que existen alternativas para sustituir la producción industrial de la carne, como potenciar la ganadería orgánica, de bovinos y ovinos, con menos paquetes tecnológicos y proyectos de incentivos para la Conservación de Pastizales en regiones productoras como el Cono Sur.
La creciente producción industrial está generando fuertes efectos negativos en el medio ambiente, agregando que son más de 15 mil litros de agua que se utilizan para la producción de un kilo de carne, lo que está provocando un grave agotamiento y contaminación del recurso.
La representante para el Cono Sur de la Fundación Heinrich Böll, señaló en esta presentación, efectuada en el café del Teatro Municipal de la capital paraguaya, que para el consumidor está siendo muy prejudicial alimentarse con este tipo de carne, ya que contiene hormonas y sustancias que perjudican directamente su organismo.
También, enfatizó en la composición de los pastos y forrajes que consume el ganado, la que se elabora a partir de soja o maíz transgénico, además del uso de pesticidas para fumigar esos cultivos, según ella esto se trata de los efectos “costos ocultos de la carne”.
Otros de los “costos ocultos de la carne” que mencionó es el que tiene relación con los salarios y la situación laboral de los trabajadores de los frigoríficos y mataderos de las grandes productoras como Brasil o India, que son los que permiten los bajos precios de la carne que luego se vende en las grandes superficies comerciales.
La presentación del Atlas de la Carne se realizó en el marco del lanzamiento de otras dos publicaciones en Paraguay, el libro "Nueva economía de la naturaleza. Una introducción crítica?, que analiza los riesgos del avance de la economía sobre la naturaleza y sus "servicios" y 30 años de Plantas Genéticamente Modificadas – 20 años de Cultivo Comercial en los Estados Unidos: Una Evaluación Crítica”, que entrega antecedentes del impacto de OGMs en Estados Unidos, con el fin de aportar antecedentes para el debate europeo sobre los impactos de este tipo de agricultura transgénica.
En este evento, realizado en la Sociedad Científica de Paraguay, además de exponer la directora de la fundación Heinrich Böll y el Coordinador general del grupo ecologista Sobrevivencia, Elias Díaz, estuvieron presente Oscar Rivas, secretario general del Movimiento Ecologista Verde del Paraguay y Sebastián Ainzúa, Coordinador de la Fundación Heinrich Böll.