Se aprobó en Argentina la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo: Toda Ley es Política

En Argentina, el Senado de la Nación dio luz verde a la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) con 38 votos a favor y 29 en contra. La sesión dio inicio el jueves 29 de diciembre, a las 16 hrs. y se extendió hasta las 4 de la mañana del día siguiente.

aborto ley argentina

Entre sus principales aspectos, la Ley IVE reconoce el derecho de mujeres y personas con capacidad de gestar a decidir la interrupción del embarazo, solicitar y acceder a la atención del aborto. También a recibir atención postaborto en los servicios del sistema de salud. Se permite el aborto hasta la semana catorce inclusive de gestación. Fuera de ese plazo solo se podrá acceder en caso de violación o si estuviere en peligro la vida o la salud de la persona que solicita la práctica.  En caso de menores de 13 años, se debe contar con el consentimiento informado y la asistencia de al menos uno de sus progenitores o representante legal. Y adolescentes de entre 13 y 16, deberá tener un acompañante o referente afectivo. Otro punto a considerar es el de la llamada objeción de conciencia, tendrán derecho a ella aquellos profesionales de salud que intervengan de manera directa en la interrupción del embarazo. Se exige que deberán mantener la misma decisión en todos los ámbitos, público y privado, en que ejerzan la profesión y, desde un enfoque de no obstrucción, se obliga a derivar de buena fe y sin dilaciones a quien solicite la IVE para que sea atendida por otro u otra profesional

Las calles fueron nuevamente el escenario donde armar la fiesta colectiva, feminista, transfeminista, popular, intergeneracional. La inmensa Marea Verde fue la protagonista de una jornada cargada de emociones y creatividad insistente. Fuimos a cobrarnos una deuda y por fin, el Senado entendió que tenía en sus manos la posibilidad de aportar una herramienta legal para dar cabida a los proyectos de vida de quienes deciden abortar.

Amanecimos danzando y a puro grito emocionado sabiendo que con esta ley nuestro país avanzó en reconocer derechos, en justicia, en dignidad, en libertades, en políticas de cuidados para la vida y la salud de quienes necesitan abortar. Suena mucho más que una enumeración si pensamos en los efectos materiales y simbólicos que esta normativa promete. Incluso para la lucha por el derecho al aborto en otros países de nuestra América Latina y Caribeña.

 Se viene un nuevo tiempo para quienes ambicionamos y luchamos por esta ley. En particular, Socorristas en Red (SenRed) está desafiada a asumir el trabajo activista persistente para hacer vivir la ley en las instituciones de salud, sabedoras de que la ley es siempre un piso de posibilidades desde donde empujar para seguir insistiendo con la aspiración de aborto libre y feminista.

A continuación, reproducimos parte de la declaración de SenRed preparada y leída en las vigilias colectivas y feministas y en el escenario armado en la ciudad de Buenos Aires, en las horas previas a la votación:

Nos lo deben. Están en deuda con nosotres.

Este Senado. Este Estado. Están en deuda. Vinimos a cobrarla.

Queremos la Ley.

Ya abortamos en la clandestinidad.

Ya acompañamos a una amiga con miedos al por mayor.  

Ya nos dijo un medique que corríamos riesgos.

Ya un objetor nos expulsó y nos condenó a la intemperie del aborto inseguro.

Ya nos encontramos con una enfermera y nos vendió unas pastillas; nunca supimos qué eran, pero no hicieron nada.

Ya supimos de la vecina internada porque le colocaron una sonda y “se complicó”.

Ya nos pusimos frente a una trabajadora de la salud para contarle nuestros motivos para que definan en sus ateneos si entramos en las causales.

Ya nos dijeron recostate ahí “mamita” antes de hacernos la ecografía.

Ya hicieron pasar en clínicas privadas nuestros abortos como apendicitis

y vimos aumentar el precio del misoprostol y tuvimos que pedir prestado para pagarlo.

Ya torturaron niñas y adolescentes obligándolas a maternar.

Ya un marido nos dijo que eso estaba mal.

Ya un novio dudó si el embarazo era de él y se borró a la hora de pagar las pastillas. ´

Ya sentenció un cura o un pastor violador que nos iríamos al infierno.

Ya nos dijeron “cierren las piernas”.

Ya un profesor nos trató de feminazis por reclamar que hablemos de aborto en las aulas.

Ya nos educaron con culpa: al placer, al deseo, a la sexualidad y al aborto.

Ya nos sentamos en ronda una noche con vino o birra a contar cómo fueron nuestros abortos acompañados por las redes o en la soledad culpabilizante.

Ya supimos que en nuestras familias cargadas de silencio varies abortaron.

Ya vino la marea verde a desempolvar los abortos de tías, vecinas, abuelas.

Ya escribimos folletos y armamos instructivos sencillos sobre cómo usar la medicación.

Ya repartimos y grafiteamos números de teléfonos de grupas organizadas.

Ya nos negaron la medicación en las farmacias y salimos a recorrer otras y a pasar el dato de cuál de ellas no maltrataba a quien quería comprar misprostol.

Ya aprendimos a conseguir misoprostol y hablamos del miso con nuestros hijes, con las vecinas, con les estudiantes del curso.

Ya estuvimos pendientes del teléfono porque otra abortaba.

Ya aprendimos a abortar con pastillas, conocemos los alertas y los cuidados.

Ya seguimos abortando, hoy mientras leemos esto acá, hay hermanes abortando. 

Y, sin embargo, están en deuda con nosotres.

Este senado. Este estado. Están en deuda. Vinimos a cobrarla.

Nos merecemos el aborto legal.

Es ahora. Estamos acá. Queremos la Ley.

Es ahora porque a la vergüenza clandestinizante no volvemos más.

Ya aprendimos que estamos para nosotres.

Ya aprendimos a cuidarnos.

Ya extendimos la sensibilidad despenalizadora y legalizadora.

Ya contamos nuestros abortos a viva voz

Desde hace muchos años, montones y montones de funcionaries, de legisladores y legisladoras, de jueces y juezas, de presidentes y presidentas, todes elles, nos deben el aborto voluntario.

Por las compañeras y compañeres feministas que vienen resistiendo y activando hace décadas.

Por las mujeres de nuestras familias obligadas a maternar.

Por todas las personas con capacidad de gestar estigmatizadas por abortar.

Por las presas por abortar.

Por las muertas por los abortos clandestinos inseguros.

Por el sinfín de daños que causaron.

Es ahora porque ya vinimos en 2018.

Ya armamos olas, mareas, sunamis, huracanes y revoluciones.

Ya hicimos retumbar la tierra, la mesa familiar, las plazas y las camas con machitos de derecha y de izquierda.

Ya conocemos la crueldad del senado. Y les alertamos: no queremos más deudas a costa de nuestros cuerpos y proyectos vitales.

Porque ya sabemos lo que es decidir sobre nuestras vidas.

Porque tenemos derecho a decidir en libertad.

Porque construimos poderíos para abortar acompañades desde los feminismos y transfeminismos arriesgados y populares.

Pero también, sépanlo, construimos poderíos para que HOY SEA LEY.

Nos merecemos un aborto legal porque sí.

Sin causa, sin explicación, por puro deseo. ¡Sí, por puro deseo!

Porque nuestros cuerpos son nuestros territorios y tienen derecho a la fiesta del goce y los placeres.

La Ley de aborto voluntario que nos llevaremos hoy, es un comienzo para construir las libertades que nos han venido robando y por las que nos inventamos activismos.

La Ley de aborto voluntario que este senado tiene la obligación de votar hoy, es un comienzo para lanzarnos al infinito y más allá.

Nos merecemos el aborto libre cuidado y feminista.

Se lo merece toda América Latina y Caribeña.

Estamos acá.

Queremos la Ley.

Estamos acá. Con furia y amor.

Estamos acá. Nos vamos con Ley.

Que se entienda y llegue al recinto: ¡NOS VAMOS CON LEY!

¡NOS VAMOS CON LEY!

¡NOS VAMOS CON LEY!

socorristas en red

 

Imagen eliminada.

Argentina, 30/12/2020